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El futuro del turismo se decide en 3 palabras, pero la mayoría no presta atención a esto

A menudo hablamos del turismo sostenible como si fuera únicamente una cuestión de tecnología, regulación o soluciones "verdes". Sin embargo, un artículo reciente de la Plataforma de Turismo de la UE pone el foco en otro punto de vista: el próximo capítulo del turismo lo decidirá el factor humano: las habilidades, la resiliencia y la inclusión. En el artículo, Vanguelis Panayotis, quien participa en la dirección del Tourism Transition Pathway y lidera los subgrupos de "Resiliencia" y "Habilidades e Inclusión" dentro del marco Together for EU Tourism (T4T), comparte sus experiencias.

Habilidades, resiliencia, inclusión

El artículo aborda tres temas como un conjunto, porque según el autor, juntos conforman la "estabilidad humana" del sector. La resiliencia ya no es un extra: la COVID demostró que si la movilidad se detiene, el turismo también se detiene, por lo que la preparación (evaluación de riesgos, escenarios, flexibilidad operativa) debe formar parte de la planificación responsable. La inclusión tampoco es un "acto de bondad", sino una expectativa básica: el debate no es si es importante, sino cómo se convierte en norma en el funcionamiento diario. Y están las habilidades: el turismo puede ser intensivo en capital (aviones, hoteles, infraestructura), pero según el artículo, en última instancia es un arte humano: atención, conexión, resolución de problemas, hospitalidad. El autor enfatiza que, incluso con la aceleración de la automatización, esta es la parte difícil de mecanizar, y por eso el desarrollo de habilidades es una ventaja competitiva a largo plazo. 

El turismo está en una encrucijada

El artículo no idealiza: reconoce que muchos sienten ansiedad ante los cambios (tecnología, tensiones sociales, la incertidumbre del "nuevo normal"). Sin embargo, ve al turismo como un punto de intersección peculiar: se basa en la apertura, el intercambio y la movilidad, es decir, en las mismas fuerzas que, si se gestionan bien, pueden aliviar la polarización y fortalecer la cohesión social. La clave: el cambio no requiere una adaptación solitaria, sino un acuerdo colectivo sobre lo que debería ser el "nuevo normal", y para ello se necesitan espacios profesionales con carácter de plataforma.

La carencia urgente: las pymes necesitan rutas prácticas, no estrategias abstractas

Una de las partes más contundentes es muy práctica: la columna vertebral del turismo son las pymes, pero son las que menos tiempo, personal y colchón financiero tienen para el aprendizaje de "prueba-error-mejora". Si la transformación es urgente (digitalización, sostenibilidad, nuevas normativas, nuevas expectativas), entonces las pymes no pueden permitirse tres o cuatro callejones sin salida. 

La verdadera prueba: ¿llega el conocimiento al "terreno"?

Según el autor, muchas veces no faltan buenas soluciones, sino que quedan atrapadas en un círculo cerrado, demasiado técnico y académico. Un empresario que gestiona la operación diaria no leerá materiales densos, incluso si está de acuerdo con los objetivos. Por eso se necesita "traducción": formatos más simples, lenguaje comprensible y canales donde los actores ya estén presentes. La red amplifica el mensaje, el mensaje atrae nuevos actores, y los nuevos participantes mejoran el trabajo colectivo.

Una palabra que puede cambiar el debate: de "sobreturismo" a "turismo desequilibrado"

El giro lingüístico que destaca el artículo es muy revelador: al usar el marco de "turismo desequilibrado" en lugar de "sobreturismo", el debate se aleja del simplista conflicto "visitantes vs. locales". El énfasis se traslada a lo que es esencial en el diagnóstico: muchas veces el problema no es el turismo en sí, sino la concentración: demasiada presión en ciertos lugares y momentos, seguida de largos períodos infrautilizados. Con una definición más precisa, las soluciones también se hacen más claras (gestión, distribución de la carga en tiempo y espacio, regulación, comunicación). 

¿Qué podemos llevarnos de todo esto?

Si hubiera que resumirlo en una frase: los temas "blandos" del turismo sostenible (habilidades, inclusión, preparación) son en realidad factores "duros" de competitividad. En el próximo período, será fuerte quien:

  • planifique con antelación para las interrupciones y no improvise después (resiliencia),

  • convierta la inclusión en un estándar operativo, no en un tema de campaña (inclusión),

  • desarrolle habilidades humanas, porque la experiencia auténtica nace ahí (habilidades),

  • proporcione a las pymes soluciones breves, comprensibles y transferibles, no solo estrategias,

  • y comunique de tal manera que la "transición" no quede en un documento, sino que se convierta en rutina diaria.

Fuente: EU Tourism Platform – People of the Platform: putting skills, resilience and inclusion at the heart of tourism’s next chapter (13 de enero de 2026). 

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